Texto por Bere Equis
Fotos por Handré Isaí
La espera terminó el 7 de noviembre de 2025, sin embargo, sentí culpa por atender un concierto en medio del luto que se instauró en la ciudad a casi una semana del incendio en la tienda Waldo’s que dejó a 24 personas fallecidas y 15 heridas. En esas estaba, cuando los HONEY POT, con su desparpajo, energía rebosante y genialidad dieron paso a esa institución musical llamada AUSTIN TV. Con los primeros acordes sobrevino en mí una sensación de aturdimiento, las palabras al micrófono de uno de los integrantes (de esta que considero una de las bandas mexicanas más interesantes), justo me trajeron de vuelta. Al escuchar el agradecimiento de la agrupación por hacer el esfuerzo de estar ahí tomando en cuenta el contexto actual fue reconocer el dolor, la consternación, la congoja, la solastalgia.


Cuánta razón
tienen quienes nos advierten que las emociones morales, aquellas que alteran el
ánimo de una persona para tratar de comprender lo que es bueno y lo que es malo,
como la empatía, la solidaridad o la indignación, surgen a través del contacto
con los individuos. En Hermosillo la
comunidad ha atravesado cuando menos por dos sucesos traumáticos que marcaron a
la comunidad: la tragedia del incendio de la Guardería ABC, y el más reciente,
en la víspera del Día de muertos, el incendio en la tienda Waldo´s. En todos
lados se habló de lo ocurrido.
Pienso que AUSTIN TV llegó en el momento propicio, nos hizo un bien. Es fácil encontrar múltiples evidencias y testimonios de que su música acompaña en los momentos más difíciles, como ellos mismos lo sostienen, cuando en ocasiones “no hay palabras exactas para describir lo que sentimos, hay música”.

AUSTIN TV promulga ser un ente-espíritu y lo es, constituye una propuesta inteligente cuyas ideas y bagaje filosófico se centran en la identidad, la libertad y lo interrelacionados que estamos. Rizoma (2023), es su último material discográfico en el que defienden un esquema de pensamiento incluyente, conectivo, donde sorprendentemente todo está relacionado con todo.

Dicen que filosofar siempre ha sido un acto subversivo, el tema “De la orquídea y la avispa” es emancipador. Y así nos deslizamos en el tiempo, entre canción y canción, quedándonos muy claro que el duelo es un proceso que se vive y se expresa, tan es así que hubo un episodio en el que Mr. Sensatez y Sentimientos (Acky) el guitarra principal de AUSTIN TV, sublime su ejecución técnica, por cierto, muy a su manera, expresó algo similar a lo que dijo Sófocles: El azar gobierna nuestras vidas y el futuro es completamente desconocido. Es mejor vivir como podamos, día a día. Disfrutando el ahora.
Un momento cumbre fue cuando Rata, el bajista del grupo, en un afán por sacudirnos esas emociones derivadas de situaciones negativas (como el desafortunado incendio en la tienda Waldo´s ) o cualquier otro pesar, propuso un acto colectivo liberador, un ejercicio simple: gritar en un punto específico de la melodía que interpretarían como una válvula de escape para la tensión y las emociones reprimidas, como el enojo, la frustración, la desesperación, la ansiedad y el miedo.

Sí
consideramos un concierto un rito, lo que casi siempre pasa es que todo vaya de
menos a más, de lo más lento a la estridencia. En mi particular punto de vista,
la experiencia fue distinta, un carrusel de emociones que nos mantuvo inmersos
y a pesar de la agitación de los sentidos conectados con nosotros mismos, la
agrupación fue dosificando temas precisos como “Ella me conoce”, “Hazme
sentir”, “Mientras las hojas caen”, “Despierta”, “Rucci”, “Quedarse es morir”,
“Nadie está aquí, no hay nadie aquí, nada hay aquí”, ganándose la complicidad
del público en cada interpretación, y por otra parte, “Cisne de pan”, “El
hombre pánico”, “ Roy Rogers”, “Caballeros del albedrío”, “De la avispa y la
orquídea”, “Shiva”, “Hasta las hifas, un micelio”, para después de la catarsis.
Hubo otros episodios integradores que vale la pena mencionar, puesto que se trató de una muestra de humildad y compañerismo: El baterista de esta banda de rock instrumental (Xnayer) tiende la mano a su homólogo de HONEY POT, visiblemente emocionado, éste sube al escenario y los acompaña en su interpretación.

Casi al final,
Chíosan, la intermediaria carismática del grupo, deja su lugar y hace un
llamado a la danza, el estrecho tinglado se abarrota y vibras positivas pululan
en el aire.
En suma, tras poco más de 1 200 presentaciones en vivo, siendo de orígenes punkosos, amos de la distorsión cabrona con años y años cumplidos de carrera musical, los intérpretes volvieron a los escenarios asegurando lo siguiente: “la vida nos ha enseñado en estos años que AUSTIN y la música nos salvan”. Totalmente de acuerdo.
PD: Quiero externar mi agradecimiento profundo a Handré Isaí, artista visual excepcional que con generosidad y humildad compartió las imágenes que acompañan el texto, imágenes que en cuanto las vi expuestas en sus redes sociales, me volaron la cabeza, imágenes que fueron tomadas en la presentación de la banda en Hermosillo.
Alguien dijo por ahí que en el mundo hay personas “normales”, que disfrazan su especial forma de ser, pero cuando su magia te toca, ya no hay marcha atrás: La sensibilidad ante las pequeñas cosas no es una debilidad, es empatía, trascendencia, intuición y presencia.


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